martes, 25 de marzo de 2008

I cHanGeD By Not ChaNginG aT aLL...

Creo que con el paso del tiempo todos cambian, en mayor o menor medida las personas cambian, sus gustos cambian, sus formas cambian, sus intereses cambian y sus vicios también.

Yo soy de esas personas que tienen "pequeños vicios" que vendrían a ser vicios, hábitos, debilidades que no son perjudiciales para la salud de nadie... creo... al menos no directamente. Y son vicios que cambian con el tiempo: siempre tuve una debilidad por los chicles, primero por los Bazooka de banana, después los Bubbaloo de tutti fruti, y actualmente si me faltan los beldent de menta en la cartera no salgo a la calle y creo que eso los convierte en un vicio no? Hace años la leche chocolatada Cindor solía ser uno de mis vicios, pero mis desayunos y meriendas han evolucionado y ahora van acompañados de café, pero café de verdad, ése que no sólo te alimenta sino que mientras lo preparás toda la casa huele a café y después de tomarlo ya podés arrancar el día con una sonrisa... Lamentablemente siempre he sido una consumidora empedernida de Coca-Cola, que con el tiempo ha perdido las calorías y se transformó en mi queridísma Coca-Light, he aquí probablemente mi vicio más "capitalista" como dice Nacho, no sé si es el más saludable pero es el que tiene menos calorías eso sí.
Y de éste tipo de vicios, podría mencionar muchos... también puedo mencionar los vicios televisivos que hace muchos años no existían porque prefería los vicios al aire libre, pero de repente el jugar a la pelota y saltar el elástico se vieron reemplazados por tardes de Tv, de Friends para ser más exactos, vicio que me duró por años hasta que... bueno, hasta que terminó y hace un tiempo fue sucedido por House M.D... en fin todos mis vicios han cambiado de alguna manera, excepto por uno, bueno quizás haya varias cosas que no cambiaron en absoluto, pero no vienen al caso, lo que si viene al caso es la revista Rolling Stone, si, es uno de los pocos vicios que he mantenido por más de 10 años, no sé bien por qué, pero recuerdo que mi vieja me compró una Rolling en un verano bastante lluvioso y desde ese día no pude dejar de comprarla... y es un vicio jodido, porque en aquel entonces ninguna nena de 12 años leía la Rolling Stone, que era semanal en esos días, nadie se asombraba cuando veía la tapa con algún integrante de una banda histórica, nadie corría a leerla para ver que discos podía llegar a pedirle a mamá que le comprara... sólo yo, la chica rara que leía esa revista de gente grande que jamás iba a tener a Luis Miguel en la portada.
Esa revista me acompaña desde hace años, y todos los meses espero ansiosa, tal cual a como lo hacía hace 10 años, que llegue mi Rolling Stone, que a pesar de que no es la misma de antes (porque en aquella Rolling era inimaginable siquiera pensar a una Shakira en la tapa, y cada vez es más difícil leerla por la cantidad de publicidad que inunda sus hojas) así como yo tampoco soy la misma de antes... a pesar de eso, a pesar de la Rolling y sus portadas y a pesar de mí... yo la sigo leyendo... porque bueh, como dije antes es un vicio y no puedo dejar de comprarla. Y es todo un presupuesto eh! porque no es sólo el precio de la revista en sí, sino que yo sigo espiando a ver que CDs puedo comprar, y desde hace un par de años también miro la sección de DVDs, entonces es todo un gasto, que hace que a veces crea que mi vieja debe pensar que sería mucho más saludable para su bolsillo si yo simplemente fumara unos Philip Morris.

lunes, 24 de marzo de 2008

Ni OlviDo Ni PeRdóN...


He who forgets...will be destined to remember...

sábado, 22 de marzo de 2008

RaIny Day...


Hoy... hoy tengo ganas de dejar música en este espacio, si porque sin música no se puede vivir, en mi caso es casi tan imprescindible como el amor.

Entonce dejo un disco que AMO, así con mayúsculas, de una de esas bandas que me "llegan al alma" como dice un amigo, mis adorados Pearl Jam... y acá no importa si no dejo una reseña de su trayectoria, discografía, si hicieron o no historia, si es una banda grunge o no, yo me conformo simplemente conque sean mis adorados Pearl Jam. Punto.

"el No Code": así le dice una a ése disco que atesora, ése que lleva en la cartera, en el mp3 y nunca falta en los viajes, ése que tiene una tapa preciosa, porque es de esos que no sólo admirás la música, sino que podés pasar horas investigando el "librito" y sus "polaroids" mientras lo dejás sonando... y cómo suena No Code? arranca con Sometimes, un tema tranquilo, sutil, lento y rápido a la vez, elegante, una excelente primera pista... y después arranca Hail Hail, que te sorprende, porque una está entretenidísima leyendo el librito y estalla este tema, y te contagia y terminás cantando a los gritos, pero no podés gritar por mucho tiempo porque empieza Who You Are, y acá bajamos los decibeles y cantamos casi en voz baja... y arranca In My Tree, y una realmente siente que está en la cima de un árbol, arañanando el cielo... y comienza Smile, y acá tengo que mencionar que éste es mi tema preferido de Pearl Jam, ése que tiene un ritmo que te contagia, y hace que bailes sin importar la hora ni el lugar y hace que sonrías cuando el sol no brilla, ése es mi Smile. Off He Goes, un tema para escuchar bien y muchas veces, la primera vez escuchás la letra, una de las letras más lindas de Vedder, y te enamorás, después volvés a escucharla y descubrís que podés escuchar los dedos sobre la viola y las baquetas en los parches... ahhh que sensación hermosa... y Habit... y estallás otra vez, y te dan ganas de correr a gran velocidad... y empieza Red Mosquito, un tema amplio, si eso: amplio... y bajamos los decibeles, pero no mucho porque arranca Lukin, y acá seguís corriendo, y te cargás de energía y cuando mirás el visor del equipo ves que el tema dura 1 minuto! y no lo podés creer... tanta energía concentrada en un solo minuto, en unos cuantos segundos, increíble... y viene Present Tense, y acá me pongo de pie, y digo que es la canción más hermosa que escuché en mi vida... ah... present tense, esa primera línea todavía me pone la piel de gallina. Y termina esta obra de arte y arranca Mankind, y la voz es otra, y buscás el librito para ver quien canta, y es Stone, y te reís y le subís el volumen y cantás con él... I'm Open, y no entendés muy bien de que se trata, hasta que la descubrís y la escuchás tirada en la cama mirando el techo y por un momento creés que fue escrita para vos... y sabés que se termina el disco porque empieza Around The Bend, vas bajando el volumen, preparándote para apagar el equipo, y te quedás con una sonrisa en la cara después de haber escuchado un disco tan hermoso.

Mi No Code

lunes, 10 de marzo de 2008

Got Me a Big WaVe...


Yo no sé. Nunca lo supe y creo que nunca lo voy a saber. Pasan los años y yo no logro entender qué es lo que tiene el mar que puede hacerme tan feliz. Si es sólo una masa gigantesca de agua salada que golpea y llega a la orrilla en forma de ola... pero yo... yo puedo pasar horas contemplándolo y sintiéndome completamente feliz.

Será que todos aman el mar como lo amo yo? No sé... sólo sé que cada vez que lo veo soy feliz.

Es toda una aventura volver al mar después de un tiempo, yo creo que el tipo sabe que uno no lo ha visitado en un par de meses, entonces hace que el primer encuentro sea un poco difícil: te golpea, te llena de arena, te lleva hacia la orilla una y otra vez, te empuja, te sacude, te llena los labios de sal, hasta que una se rinde y decide dedicarse a tomar sol, preparándose para el segundo encuentro: y en éste momento el mar se calma, deja su rencor de lado porque no lo visitamos en mucho tiempo... y nos abraza, nos acaricia con pequeñas olas, invitándonos a pasar, a caminar y nadar en sus aguas... y es en ése momento que uno puede ver lo pequeños que somos en el mundo, lo poco que representamos en la inmensidad del agua y sin embargo no podemos dejar de sonreír... los encuentros siguientes van adquiriendo un poco más de adrenalina, las olas son más grandes pero uno no les tiene miedo y se anima a nadarlas, y las observa pensando que quizás en el próximo encuentro se anime a surfearlas... y llega ese día, y el mar deja que entremos en él acompañados de una tabla y nos enseña a montarlo, y cada vez que caemos no nos golpea con tanta fuerza como habíamos imaginado y nos espera y lo esperamos... esperamos esa ola, y él nos dice el momento, nos avisa, nos pregunta si estamos listos y nos lanzamos con la tabla... nuestra primer ola... y es perfecta y el mar lo sabe, la hizo para nosotros... y listo, ninguna sensación puede superar eso. Y el mar lo sabe, sabe que fue perfecto, yo también sé que fue perfecto y lo amo... pero no sé bien por qué... y creo que así funciona no? uno ama incondicionalmente aunque no sepa bien por qué...

martes, 19 de febrero de 2008

AnD fAde OuT aGaIn...


No tengo ganas. No tengo ganas de estudiar... me siento frente a los libros, los miro, les hablo, los hojeo, los leo pero no puedo estudiar, es imposible y no tengo ganas. Y me aterra saber que rindo mañana, y aún así no logro estudiar.

Libros, a ustedes les digo: estúdiense solos.

jueves, 7 de febrero de 2008

aLL i NeEd...


Acá estoy otra vez, hablándome a mi misma... bah... escribiendo para mi, para luego leerme, enooorme diferencia eh? Me pareció un poco injusto haberle dedicado toda una "entrada" a esos pequeños objetos que adoro y no haber mencionado a esos hermosos sujetos que amo. Y si, cuando digo "sujetos" me refiero a esas personas de carne y hueso, que alegran, enloquecen, acompañan, disfutan, ven, escuchan y viven cada uno de mis días.
Hoy mientras miraba televisión (debo admitir que a las 4am no hay nada interesante para ver en la TV, así que es un buen momento para pensar), tuve una revelación... Sisi, mientras un tipo vendía una aspiradora de otro planeta por TV, mis viejos y hermano dormían, yo pensaba en qué sería de mi vida sin mi familia? Porque a pesar de que de vez en cuando tengo severos ataques de "kill 'em all!", no podría imaginar mi vida sin ellos... sin sus alegrías, sin sus tristezas, sin sus pequeñas mañas, sus voces, sus comidas, sus olores, sus miradas, sus locuras... sin todas esas cosas que los hacen únicos y caracterizan y que al ser familia, también son mis cosas. Ahora, hasta ahí iba bien, porque mamá, papá y hermano seguro que son familia, al menos eso dicen los papeles, pero mi dilema empezó más allá de ellos... Cuál es la "regla" con la que medimos a la familia? Cómo decidimos quiénes forman parte de ella y quiénes no? Son mi familia sólo aquellas personas con las que comparto la sangre o algún cromosoma? O son familia también aquellas personas con las que comparto maneras de pensar, sentimientos, momentos de risa, de llanto?... Y ahí se me armó el quilombo... porque desde mi punto de vista la familia va más allá de los lazos sanguíneos o del árbol genealógico o como quieran llamarlo... creo que hoy en día hay un par de personas que forman parte de MI familia con los que no comparto lazos sanguíneos, o mejor dicho, lo único que no compartimos son los lazos sanguíneos. Si, esas personas que desde el momento en que las conocés sabés que compartís algo más que un banco en la escuela, que una casa en el barrio, que un recorrido de colectivo... compartís más, mucho más. Y pasa el tiempo y se forman lazos de esos que después de 10 años no hay nada que pueda romperlos, de ninguna manera... aún cuando una misma haga un intento para ver si ese lazo es de verdad, para estar segura, o sólo por curiosidad y para molestar al otro, pero no, lo he comprobado, no se rompen. Y son esas personas las que me pusieron a pensar e hicieron llegar a la conclusión de que no sólo padres, hermanos, primos, tíos y abuelas son familia, sino que los amigos, amigas, almas gemelas, mejores mitades, compañeros de vida, o como elijan llamarlos, en mi caso, forman gran parte de mi familia, y así como no podría imaginar una vida sin mis viejos, sin mi hermano, no hay manera de que pueda imaginar esta vida que conozco hoy sin esas personas que conocí en el camino, y que una vez que llegué a conocerlas de verdad hacen que tenga esa sensación de que han estado ahí, conmigo, desde siempre. Y son todo lo que necesito.

miércoles, 23 de enero de 2008

FaKe PlaStiC LoVe...

Pequeñas manías de una loca obsesiva. Así define mi mejor amiga lo que yo defino como: cariño por MIS objetos inanimados. Si, hace años me di cuenta que a la hora de renovar un par de zapatillas me cuesta mucho deshacerme del viejo par... tengo cierto, bah, demasiado aprecio por cosas que generalmente el resto de las personas sólo considera como... eso... como lo que son, como COSAS. Pero yo no, yo cada vez que tengo que tirar/regalar/deshacerme de alguna remera vieja, se me hace muy difícil, porque pienso todos los momentos que viví con esa remera, las personas que conocí, los lugares que vi, las veces que nos mojó la lluvia de verano... y a veces creo que después de compartir tantas cosas con esa remera, no es justo que me deshaga de ella, y también pienso... durante un ratito, si al tirarla no estaré arrojando un poco de mis recuerdos? Podré acordarme de las cosas que hice con esa remera cuando ella ya no esté para recordármelo? Si... se que suena tonto, pero yo creo que esas "cosas" que nos acompañan durante nuestras vidas merecen que en algún momento una se detenga a pensar en ellas y las recuerde con cariño... Mi celular por ejemplo, que hace rato necesita un cambio, pero me cuesta... porque son horas de llamadas recibidas, hechas, mensajes enviados... momentos de alegría, tristeza, felicidad, locuras, compartidos con alguien a través de ese pequeño aparatito, y que injusto sería que yo me deshiciera de él, por qué habría de hacer eso? qué cruel que es la teconología, siempre lanzando una "nueva versión" de viejas versiones, no quiero ser cruel con mi celular, si me acompaña día y noche y me despide antes de irme a dormir con los mensajes más lindos que mis ojos puedan leer... Yo quiero a mi celular. También quiero a mis libros, ah! como quiero a mis libros!! más allá de que adoro todo lo que Cortázar o Borges o Galeano escriban, son MIS libros los que quiero, no necesito la nueva edición de un libro que ya tengo, no me gusta leer a Cortázar cuando no es mi libro, porque MIS libros saben si lloré mientras los leía, o me reí, o me quedé dormida... tienen olor a mi biblioteca, olor a mi, siempre me sorprenden con alguna foto que guardé hace mucho tiempo entre sus hojas... todas esas cosas que forman parte de mi vida, esas cosas que no hablan, que no se mueven, que no comen, no respiran, no sienten, no gritan, no lloran, no hacen nada en realidad... pero a la vez me hacen feliz, esas pequeñas manías mías que cada vez que debo reemplazarlas hacen que mi día se ponga gris por un ratito... mientras tiro esas Converse viejas que ya no pueden caminar a mi paso y calzo las nuevas que sonríen y piden que las saque a correr como si me miraran y prometieran que cada vez que las use voy a tener un hermoso día... y yo sólo puedo pensar que en un tiempo después de haberme acompañado durante tantos pasos deberé abandonarlas y volveré a sentirme mal... por un ratito.

sábado, 19 de enero de 2008

My LiTTle NoteBook...


Creo que por escribir cosas acá y en el fotoló estoy dejando un poco de lado mi cuadernito y mi birome azul, cosa que no me gusta para nada! porque me gusta escribir, me gustan las hojas de mi cuaderno, que tienen olor a eso, a hojas de papel... que cuando no sé que escribir me permiten dibujarlas y hacerles garabatos hasta que algo sensato asome en mi cabeza, pero acá es distinto... cuando no sé que carajo escribir, escribo igual o paseo por la web, o simplemente apago la computadora, no hay cariño, no hay contacto, es raro... En cambio mi cuaderno rehúsa a cerrarse hasta que no le haya escrito algunas líneas o haya anotado un par de pavadas, de ésas que si las leés 2 semanas después te matan de la risa, es raro, porque él me acompaña a todos lados, va conmigo siempre, llueva, truene, esté soleado, haya luz o se caiga la conexión de arnet, mientras que mi pc espera, y sólo funciona en determinadas condiciones... Ojo esto no quiere decir que no te quiera querida pc, sabés que sos una buena compañía... pero tenía que aclarar de alguna manera, que a pesar de que te adoro a vos y a la tecnología y no puedo estar un día sin pasar a saludarte, siempre preferiré a mi cuadernito negro... y mi birome azul... y mis letras con forma de nada que hasta a mí me cuesta entenderlas, a pesar de todo hay algo en mí que hace que los prefiera a ellos antes que al blogspot, al word y a la times new roman.

martes, 15 de enero de 2008

iMpoSSibLe iS NoThInG...

Qué difícil es decir que No. Es tan difícil decirle que no a esos ojos azules, que miran y parecen no mirar, pero ven lo que nadie ve. Por qué? Por qué es casi imposible negarme a tus dulces palabras que no son dulces para nada, pero la manera en que abandonan tus labios parecen que estuvieran cubiertas de chocolate? Cómo negarme a tus manos, si cuando las juntamos son el espejo de las mías? Por qué me resulta impensado negarme a tus besos, si sé que no curan heridas? Es tan difícil dejar de mirarte, porque aunque tenga los ojos cerrados todo mi cuerpo te mira... Que hiciste conmigo? Cómo lograste que la locura se apodere de mí? Cómo hiciste para convencer a mi mente y corazón de que debían amarte con locura? Y decime cómo hiciste, cómo hiciste para abandonarlos sin que yo me diera cuenta? Cómo convenzo a mi corazón de que no está roto y que no es imposible volver a amar? Cómo?...

sábado, 12 de enero de 2008

Hay QuE sEr ReaLmentE IdioTa pArA...

Hace años que me doy cuenta y no me importa, pero nunca se me ocurrió escribirlo porque la idiotez me parece un tema muy desagradable, especialmente si es el idiota quien lo expone.
Puede que la palabra idiota sea demasiado rotunda, pero prefiero ponerla de entrada y calentita sobre el plato aunque los amigos la crean exagerada, en vez de emplear cualquier otra como tonto, lelo o retardado y que después los mismos amigos opinen que uno se ha quedado corto. En realidad no pasa nada grave pero ser idiota lo pone a uno completamente aparte, y aunque tiene sus cosas buenas es evidente que de a ratos hay como una nostalgia, un deseo de cruzar a la vereda de enfrente donde amigos y parientes están reunidos en una misma inteligencia y comprensión, y frotarse un poco contra ellos para sentir que no hay diferencia apreciable y que todo va benissimo. Lo triste es que todo va malissimo cuando uno es idiota, por ejemplo en el teatro, yo voy al teatro con mi mujer y algún amigo, hay un espectáculo de mimos checos o de bailarines tailandeses y es seguro que apenas empiece la función voy a encontrar que todo es una maravilla. Me divierto o me conmuevo enormemente, los diálogos o los gestos o las danzas me llegan como visiones sobrenaturales, aplaudo hasta romperme las manos y a veces me lloran los ojos o me río hasta el borde del pis, y en todo caso me alegro de vivir y de haber tenido la suerte de ir esa noche al teatro o al cine o a una exposición de cuadros, a cualquier sitio donde gentes extraordinarias están haciendo o mostrando cosas que jamás se habían imaginado antes, inventando un lugar de revelación y de encuentro, algo que lava de los momentos en que no ocurre nada más que lo que ocurre todo el tiempo.
Y así estoy deslumbrado y tan contento que cuando llega el intervalo me levanto entusiasmado y sigo aplaudiendo a los actores, y le digo a mi mujer que los mimos checos son una maravilla y que la escena en que el pescador echa el anzuelo y se ve avanzar un pez fosforescente a media altura es absolutamente inaudita. Mi mujer también se ha divertido y ha aplaudido, pero de pronto me doy cuenta (ese instante tiene algo de herida, de agujero ronco y húmedo) que su diversión y sus aplausos no han sido como los míos, y además casi siempre hay con nosotros algún amigo que también se ha divertido y ha aplaudido pero nunca como yo, y también me doy cuenta de que está diciendo con suma sensatez e inteligencia que el espectáculo es bonito y que los actores no son malos, pero que desde luego no hay gran originalidad en las ideas, sin contar que los colores de los trajes son mediocres y la puesta en escena bastante adocenada y cosas y cosas. Cuando mi mujer o mi amigo dicen eso --lo dicen amablemente, sin ninguna agresividad-- yo comprendo que soy idiota, pero lo malo es que uno se ha olvidado cada vez que lo maravilla algo que pasa, de modo que la caída repentina en la idiotez le llega como al corcho que se ha pasado años en el sótano acompañando al vino de la botella y de golpe plop y un tirón y no es mas que corcho. Me gustaría defender a los mimos checos o a los bailarines tailandeses, porque me han parecido admirables y he sido tan feliz con ellos que las palabras inteligentes y sensatas de mis amigos o de mi mujer me duelen como por debajo de las uñas, y eso que comprendo perfectamente cuánta razón tienen y cómo el espectáculo no ha de ser tan bueno como a mí me parecía (pero en realidad a mí no me parecía que fuese bueno ni malo ni nada, sencillamente estaba transportado por lo que ocurría como idiota que soy, y me bastaba para salirme y andar por ahí donde me gusta andar cada vez que puedo, y puedo tan poco). Y jamás se me ocurriría discutir con mi mujer o con mis amigos porque sé que tienen razón y que en realidad han hecho muy bien en no dejarse ganar por el entusiasmo, puesto que los placeres de la inteligencia y la sensibilidad deben nacer de un juicio ponderado y sobre todo de una actitud comparativa, basarse como dijo Epicteto en lo que ya se conoce para juzgar lo que se acaba de conocer, pues eso y no otra cosa es la cultura y la sofrosine. De ninguna manera pretendo discutir con ellos y a lo sumo me limito a alejarme unos metros para no escuchar el resto de las comparaciones y los juicios, mientras trato de retener todavía las últimas imágenes del pez fosforescente que flotaba en mitad del escenario, aunque ahora mi recuerdo se ve inevitablemente modificado por las críticas inteligentísimas que acabo de escuchar y no me queda más remedio que admitir la mediocridad de lo que he visto y que sólo me ha entusiasmado porque acepto cualquier cosa que tenga colores y formas un poco diferentes. Recaigo en la conciencia de que soy idiota, de que cualquier cosa basta para alegrarme de la cuadriculada vida, y entonces el recuerdo de lo que he amado y gozado esa noche se enturbia y se vuelve cómplice, la obra de otros idiotas que han estado pescando o bailando mal, con trajes y coreografías mediocres, y casi es un consuelo pero un consuelo siniestro el que seamos tantos los idiotas que esa noche se han dado cita en esa sala para bailar y pescar y aplaudir. Lo peor es que a los dos días abro el diario y leo la crítica del espectáculo, y la crítica coincide casi siempre y hasta con las mismas palabras con o que tan sensata e inteligentemente han visto y dicho mi mujer o mis amigos. Ahora estoy seguro de que no ser idiota es una de las cosas más importantes para la vida de un hombre, hasta que poco a poco me vaya olvidando, porque lo peor es que al final me olvido, por ejemplo acabo de ver un pato que nadaba en uno de los lagos del Bois de Boulogne, y era de una hermosura tan maravillosa que no pude menos que ponerme en cuclillas junto al lago y quedarme no sé cuánto tiempo mirando su hermosura, la alegría petulante de sus ojos, esa doble línea delicada que corta su pecho en el agua del lago y que se va abriendo hasta perderse en la distancia. Mi entusiasmo no nace solamente del pato, es algo que el pato cuaja de golpe, porque a veces puede ser una hoja seca que se balancea en el borde de un banco, o una grúa anaranjada, enormísima y delicada contra el cielo azul de la tarde, o el olor de un vagón de tren cuando uno entra y se tiene un billete para un viaje de tantas horas y todo va a ir sucediendo prodigiosamente, el sándwich de jamón, los botones para encender o apagar la luz (una blanca y otra violeta), la ventilación regulable, todo eso me parece tan hermoso y casi tan imposible que tenerlo ahí a mi alcance me llena de una especie de sauce interior, de una verde lluvia de delicia que no debería terminar más. Pero muchos me han dicho que mi entusiasmo es una prueba de inmadurez (quieren decir que soy idiota, pero eligen las palabras) y que no es posible entusiasmarse así por una tela de araña que brilla al sol, puesto que si uno incurre en semejantes excesos por una tela de araña llena de rocío, ¿qué va a dejar para la noche en que den King Lear? A mí eso me sorprende un poco, porque en realidad el entusiasmo no es una cosa que se gaste cuando uno es realmente idiota, se gasta cuando uno es inteligente y tiene sentido de los valores y de la historicidad de las cosas, y por eso aunque yo corra de un lado a otro del Bois de Boulogne para ver mejor el pato, eso no me impedirá esa misma noche dar enormes saltos de entusiasmo si me gusta como canta Fischer Dieskau. Ahora que lo pienso la idiotez debe ser eso: poder entusiasmarse todo el tiempo por cualquier cosa que a uno le guste, sin que un dibujito en una pared tenga que verse menoscabado por el recuerdo de los frescos de Giotto en Padua. La idiotez debe ser una especie de presencia y recomienzo constante: ahora me gusta esta piedrita amarilla, ahora me gusta "L'année dernière à Marienbad", ahora me gustas tú, ratita, ahora me gusta esa increíble locomotora bufando en la Gare de Lyon, ahora me gusta ese cartel arrancado y sucio. Ahora me gusta, me gusta tanto, ahora soy yo, reincidentemente yo, el idiota perfecto en su idiotez que no sabe que es idiota y goza perdido en su goce, hasta que la primera frase inteligente lo devuelva a la conciencia de su idiotez y lo haga buscar presuroso un cigarrillo con manos torpes, mirando al suelo, comprendiendo y a veces aceptando porque también un idiota tiene que vivir, claro que hasta otro pato u otro cartel, y así siempre.


Si hay alguien que con un par de palabras me cambia la vida, me hace feliz y me da ganas de ser una perfecta idiota, es éste loco de Cortázar.

QuÉ HagO coN éSto?

Qué se supone que haga yo con un blogspot eh? Qué se supone que escriba? no tengo idea... Escribiré esto para después leerlo yo misma? tampoco tengo idea... Para qué carajo lo escribo entonces? de nuevo: no tengo idea.
Es muy raro escribir algo cuando no sé que carajo escribir, no sé si es raro, es díficil en realidad, y lo más probable es que lo que estoy escribiendo termine siendo una increíble pavada como la mayoría de las cosas que escribo... y ya perdí la cuenta de cuántas veces en estas pocas líneas escribí el verbo "escribir" en sus diferentes conjugaciones.
Son las 2:49, según el nuevo horario, al que todavía me cuesta acostumbrarme, especialmente porque cuando vuelvo a casa a la noche... todavía es de día. Sisi, hoy me tomé un colectivo para volver a mi casa a las 21:40, y todavía brillaba el sol, si ya sé que es un acontecimiento totalmente banal o intrascendente pero a mi me sorprendió, porque en mi mente era de noche.
Ahora si que es de noche... de eso no hay dudas, pero sin embargo por qué carajo decimos que son las 2:50 de la mañana, si es de noche? Qué es lo que determina que digamos si es de noche o de mañana? Siempre creí que estaba relacionado con la salida del sol, pero aparentemente no es así... y ya que estoy tengo otra duda, por qué decimos las 12 del mediodía? si ya sabemos que si son las 12 y hay sol es mediodía, por qué no decimos las 12 de la mañana?... incógnitas que surgen a las 3:00 am?, que seguramente si me las pregunto mañana con los ojos bien abiertos, la mente fresca y un cafecito en vez de un vaso de Fernet, piense que son una tremenda pavada.
En fin mi reloj dice que son las 3:00 el no aclara si de mañana o de tarde o de noche, sólo dice que son las 3:00 y que es tarde, en realidad no "dice" nada, no habla mi idioma, pero nos comunicamos con el idioma de las agujas que dice que cuando la más chica se posa sobre el 3 y la grande sobre las 12... es tarde.